Escribe: Leandro Manganelli
Los vecinos y vecinas de Liniers lograron la paralización de una obra que, desde fines de diciembre, pretendía montar cinco canchas de pádel en el Polideportivo Santojanni. Se trata de un convenio del Gobierno de la Ciudad con la empresa TRIXMA S.R.L, que usa 1650 m2 del predio donado en 1929 por Francisco Santojanni para que sea un parque público, como detalló en su testamento (falleció en 1930). “Hemos conseguido frenar la culminación de la obra a través de una denuncia que se hizo al área de control. Estaba llena de irregularidades”, explica Fabio Galván, vecino de Liniers e integrante del grupo autoconvocado de vecinos que hace aproximadamente cinco meses lucha para que los intereses de una empresa no se sobrepongan al espacio público. E insiste: “No tenían permiso de obra, no tenían baño químico para los obreros, estaban haciendo zanjas y columnas sobre las raíces de los árboles”.
“Logramos colocar un amparo en el Ministerio Público de la Defensa cuyo objetivo es lograr la suspensión definitiva de la obra, declarar la nulidad del acuerdo que había entre el GCBA y la empresa TRIXMA y que levanten las carpetas de cemento para volver a colocar césped -detalla Galván-. El lugar está vallado e impedidos los vecinos de poder usar ese sector; se está deteriorando, está creciendo el yuyo”

La versión de la Secretaría de Deportes de la Ciudad, cuyo titular es Fabián Turnes, ex Puma -jugó con la selección de rugby el Mundial de 1987-, habla de que “todas las actividades que se dicten en el marco del presente proyecto serán abiertas y accesibles para los vecinos y vecinas de la Comuna”. Y el detalle hizo ruido en la comunidad: accesible no necesariamente significa gratuita, entonces aparece el problema, ya que todas las actividades del polideportivo son gratuitas. “Usan eufemismos como para justificar la medida que tomaron, pero no es lo que los vecinos necesitamos. Evidentemente esto era un negocio”, se molesta Fabio Galván.
Esta problemática no resulta un hecho aislado. Frente a la aparición sin previo aviso del camión cementero que inició el contrapiso de las canchas de pádel se puede trazar un paralelismo con la irrupción de las topadoras que tiraron parte del muro que rodea el ex Hogar Rocca, en Elpidio González y Sanabria. Esa intervención también fue sin notificar a los vecinos ni a la Junta Comunal y generó la reacción de la comunidad, que frenó la obra. “Cercaron el lugar y pusieron una lona verde para que no se viera lo que estaba pasando adentro. En primera instancia pensamos que eran mejoras porque ya se venía la colonia”, recuerda Galván. Claro, la intervención fue en diciembre, y los chicos y chicas que asistieron a la colonia en enero se vieron afectados: no pudieron utilizar esa parte del predio y la sombra natural que ofrecían los árboles en ese rincón fue reemplazada con una media sombra.

Fueron vecinas y vecinos autoconvocados los que le pusieron freno a la obra, frente a una política que se repite en distintas zonas de la ciudad: si pasa, pasa. El reclamo se magnificó con la convocatoria a charlas y eventos en las calles linderas al polideportivo.
“Para muchos de los vecinos que vivimos en departamentos o PH muy chiquitos, y el único verde que tenemos son un par de macetas, el polideportivo es nuestro patio, el lugar de esparcimiento”, cierra Fabio Galván. Además del hecho de que una empresa privada haría uso de un espacio público, la organización vecinal pone el foco en la destrucción del espacio verde. Hoy la obra está paralizada, pero el espacio aún no está disponible para el uso de la comunidad.



