Avenida Avellaneda resiste la crisis mientras crecen los locales vacíos en la Ciudad

Avenida Avellaneda resiste la crisis mientras crecen los locales vacíos en la Ciudad

julio 11, 2026

La cantidad de locales comerciales vacíos en la Ciudad de Buenos Aires volvió a aumentar durante 2026. Sin embargo, en medio de un contexto de retracción del consumo y cierre de comercios, la Avenida Avellaneda, uno de los principales polos textiles y de indumentaria del país, logró mantenerse estable y aparece como una de las zonas que mejor resisten la caída de la actividad económica.

 

Según el último relevamiento de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), durante el bimestre mayo-junio se registraron 291 locales sin actividad, entre comercios cerrados, en alquiler o en venta, lo que representa un incremento del 22,3% respecto al mismo período de 2025 y una suba del 5,1% en comparación con el bimestre anterior.

 

Mientras corredores comerciales tradicionales mostraron un deterioro significativo, la situación fue diferente en la Avenida Avellaneda, donde la ocupación comercial se mantuvo sin cambios respecto de los primeros meses del año. El informe destaca que el histórico centro de venta mayorista de ropa continúa sosteniendo su movimiento comercial gracias a la demanda vinculada al consumo popular y a comerciantes que llegan desde distintos puntos del país para abastecerse de mercadería.

 

La realidad fue distinta en otras arterias porteñas. Sobre la Avenida Rivadavia, la cantidad de locales vacíos creció un 66,7% interanual, mientras que en Avenida Cabildo el aumento fue del 38,5% y en Avenida Pueyrredón alcanzó el 36,4%.

 

Otro dato que refleja las dificultades del sector es el fuerte crecimiento de los inmuebles ofrecidos en alquiler. De acuerdo con la CAC, la cantidad de locales disponibles bajo esta modalidad aumentó un 129,5% en comparación con el año pasado, una señal de las dificultades que atraviesan muchos comerciantes para sostener sus negocios y de la menor demanda de nuevos emprendimientos.

 

El informe atribuye este escenario a la combinación de varios factores: la caída del consumo, el aumento de los costos operativos, los alquileres y las tarifas de servicios. En ese contexto, la estabilidad observada en la Avenida Avellaneda aparece como una excepción dentro de un panorama complejo para gran parte del comercio porteño.

 

Para los comerciantes de la zona, el desafío continúa siendo sostener la actividad en un escenario económico incierto, aunque el movimiento permanente de compradores mayoristas y minoristas sigue posicionando a la avenida como uno de los corredores comerciales más dinámicos de la Ciudad.