La comunidad del Rogelio Yrurtia rechaza el BA Aprende: “no escuchan ni a los docentes ni a las familias”

La comunidad del Rogelio Yrurtia rechaza el BA Aprende: “no escuchan ni a los docentes ni a las familias”

junio 11, 2026

La Escuela Superior de Enseñanza Artística (ESEA) Rogelio Yrurtia vive días de lucha al negarse a la reforma educativa que plantea el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) con su sistema BA Aprende. El lunes pasado la comunidad educativa hizo un semaforazo que se va a replicar este viernes 12 de junio en la esquina de la escuela (ubicada en Av. Juan Bautista Alberdi y Av. Lacarra) de 17:40 a 18:10, en el entre turno que separa bachiller de taller.

 

 

Escribe: Leandro Manganelli

 

 

“El gobierno dice que a la reforma entran las escuelas que eligen estar en el BA Aprende, pero la comunidad del Yrurtia se está manifestando en contra y nos meten igual: no escuchan ni a los docentes ni a las familias”, abre el juego Susana Arrieta, docente de la escuela secundaria. Esta reforma plantea el refuerzo de materias troncales como lengua, matemática e inglés, y deja a la merced de una currícula flexible el resto de materias. “Lo que se busca es reducir la cantidad de cursos y cambiar el tipo de formación”, puntualiza la docente de escultura. Un punto que aparece con fuerza en el plan del GCBA es la aplicación de la tecnología: en la voz oficial, mediante el proyecto de reforma, se busca “propiciar un cambio hacia una cultura escolar digital, facilitando la transición de una gestión analógica a una digital mediante la simplificación, digitalización y actualización de la normativa y procesos administrativos del sistema educativo”.

 

Según Susana Arrieta, “el 40% de los docentes pierden los cargos, y también es una reducción formativa, porque hay muchos contenidos que dejan de darse. Después los chicos salen menos preparados tanto para un trabajo como para una formación universitaria”. Amanda Martin, secretaria adjunta de ADEMYS, le había dicho a Tiempo Argentino que “hay casos emblemáticos como la escuela Larroque de Floresta, que el año pasado tenía 140 cargos docentes y con la aplicación de esta reforma quedaron aproximadamente 60”. Una docente del Yrurtia que se oponía al BA Aprende y que iba a tomar la dirección del colegio artístico tuvo que bajarse del puesto porque, según denuncia la comunidad del Yrurtia, recibió un hostigamiento desde la supervisión: si tomaba el cargo tenía que llevar adelante la reforma. La docente, claro, mantuvo su postura firme.

 

 

 

 

En el Rogelio Yrurtia el curso de iniciación es un plan de estudio de dos años dedicado a aquellos chicos y chicas que están en sus últimos años de educación primaria y quieren experimentar el taller de arte y cómo es hacerlo en conjunto con la escolaridad básica, es decir en doble turno. Otras escuelas artísticas como el Lola Mora también tienen este sistema en el que, si hacés los dos años de iniciación completos no tenés que realizar el exámen de ingreso a la escuela en cuestión. “Otra de las propuestas que empezaron este año, incluso sin estar en el BA Aprende, fue modificar el horario del curso de iniciación, y ahora ya están hablando de que desaparezca. A principio de año, una semana antes de que empiece el curso de iniciación a la mañana, nos dice la supervisora que se va a pasar al horario de la tarde, pero a la tarde los chicos tienen la primaria. Fue algo obtuso que se discutió y se logró mantener como estaba, pero la supervisión dijo ‘ya vamos a ver el año que viene’”, denuncia Arrieta.

 

En este contexto, no está de más recordar que el Rogelio Yrurtia estaba sobre Av. Alberdi 4754, a siete cuadras de donde se encuentra el edificio actual, por el que la comunidad de la escuela reclamó durante años debido a la falta de espacio en el viejo Yrurtia. Con edificio nuevo y mudanza realizada en el año 2019, los problemas persistieron ya que la estructura presentaba (y mantiene) una construcción sin cuidado, con malas terminaciones y adversidades de todo tipo: desde olores nauseabundos que salían de las cloacas de las aulas de escultura hasta goteras que inundaban los pasillos. Y, ante las quejas de falta de espacio por la cantidad de alumnos respecto a la cantidad de aulas o de mesas y bancos, el ministerio ocupó la mitad del edificio para poner la escuela primaria 23 del D.E. 13.

 

Además de la reducción de docentes, que implica que los que queden tengan más carga horaria, con la reforma se ven amenazados los puestos de tutores/as y preceptores/as, además de plantear una especie de modalidad virtual-presencial que presenta un escenario tendiente a la individualización de los contenidos: un dibujo que grafica la actualidad. Lo cierra Susana Arrieta: “Lo que yo veo es que esto no está funcionando en ninguna de las escuelas en las que se puso en marcha, que hay muchísimo rechazo de todas las comunidades y que los docentes que trabajan en escuelas que cuentan con la reforma están agobiados por la sobreexigencia de trabajo. Creo que esto no le sirve a nadie y que tendrían que tener una escucha: si se implementa una reforma que no está funcionando, veamos de no continuar en la misma línea. Hay que acompañar esta lucha para que sigamos teniendo una sociedad interesante”.