Tan sólo un estadio de la Ciudad cuenta con la certificación para realizar recitales

Tan sólo un estadio de la Ciudad cuenta con la certificación para realizar recitales

junio 2, 2015

Las quejas de los vecinos de Nuñez ante los recitales que se realizan en el Estadio de River Plate pusieron sobre la mesa la falta de control sobre el impacto que generan dichas actividades. En la Ciudad, tan sólo el Club Atlético Vélez Sársfield cuenta con Certificado de Aptitud Ambiental vigente.

Con la masividad del rock, los estadios de fútbol no sólo son sede de encuentros deportivos sino que han sumado a su listas de usos la de ser el espacio de recepción de masivos recitales de música.
El estadio de River Plate, por su tamaño, es sin duda el que más actividad cultural tuvo en las últimas décadas. Y también el que más polémica ha generado debido a las protestas de los vecinos del barrio de Nuñez.
“Las actividades de los estadios producen un incremento notable del tráfico de autos, traslado y concentración de una cantidad ingente de personas en un plazo temporal reducido, incremento de las intensidades de los ruidos y vibraciones, en definitiva, situaciones que exigen una logística especial, adecuación de los servicios y preparación de las áreas urbanas afectadas por estas afluencias”, advierte el Observatorio por el Derecho a la Ciudad en un informe recientemente difundido.

 

Sintetiza, en definitiva, los principales reclamos de los vecinos que se encuentran en zonas lindantes a grandes estadios. La situación descripta se puede trasladar al barrio de Liniers, donde se encuentra el Club Atlético Velez Sasrfield, al de Caballito, sede del club Ferrocarril Oeste o a La Boca.

 

Esta problemática se fue profundizando debido no sólo al crecimiento exponencial de la música rock sino también al crecimiento de edificaciones en la Ciudad. Por tomar el caso de River Plate, cuando se construyó el Monumental, en 1938, la fisonomía de Nuñez era completamente distinta: el estadio estaba rodeado de pantanos y tierras baldías.

Según ordena la legislación vigente en la Ciudad, los estadios deben obtener el Certificado de Aptitud Ambiental otorgado por la Agencia de Protección Ambiental (APrA) como condición previa para el desarrollo de actividades y, en consecuencia, para alcanzar la habilitación definitiva.
Sin embargo, de acuerdo a información proporcionada por APrA, sólo dos estadios (el Estadio y Complejo Deportivo Club Atlético Boca Juniors y el Estadio y Campo de Deportes del Club Atlético Vélez Sársfield) obtuvieron el Certificado de Aptitud Ambiental. Y el de Boca Juniors se encuentra vencido.

 

“Los estadios de fútbol constituyen una de las actividades de mayor impacto ambiental en la Ciudad, por lo tanto, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires debería controlar con mayor énfasis qué estos cumplan con las normas”, asegura el Observatorio.

 

La discusión se vuelve más pertinente que nunca en momentos donde los hinchas San Lorenzo de Almagro avanzan en la vuelta del Estadio a Boedo, en una zona que modificó radicalmente su fisonomía y se densidad de población en los últimos años; en que el Club Atlético Atlanta está finalizando la construcción de un micro estadio en Villa Crespo; en donde se ha anunciado recientemnet se ha anunciado la construcción de un micro estadio en la manzana N° 66, manzana entre las arterias de Jujuy, Belgrano, Catamarca y Moreno; y donde el Club Atlético Boca Juniors busca mudar la Bombonera.